La estrella de la ‘albirroja’ se ha entrenado al margen del grupo sin gestos de dolor, rebajando las preocupaciones sobre su estado físico.
Paraguay contuvo el aliento durante varios minutos el pasado viernes, cuando Julio Enciso, una de las estrellas de la selección, abandonó el campo en camilla y con lágrimas en los ojos, haciendo saltar todas las alarmas en la ‘albirroja’. La pregunta era evidente pero asustaba: ¿Llegará al Mundial? Para tranquilidad del país, Enciso apareció en el entrenamiento de la selección con un balón bajo el brazo junto al médico de Paraguay. El centrocampista del Estrasburgo se entrenó al margen del grupo, pero sin aparentes gestos de dolor, algo muy tranquilizante para la ‘albirroja’.