Supera a Messi como goleador de los Mundiales, pero pierde el partido de consolación. Adiós discreto de Francia y de Deschamps. Golazo de Bellingham.

Se equivocaban aquellos que decían que el partido por el tercer y cuarto puesto del Mundial no sirve para nada. Sirve, por ejemplo, para despedir para siempre a un equipo diseñado para ganarlo todo y que se va con dos títulos de siete disputados, el de Deschamps; y también para que Mbappé entre en la historia por sus goles, no por sus títulos, aunque esta vez lo sitúan en el Olimpo como máximo artillero de siempre en los Mundiales, ni más ni menos.

Seguir leyendo