“No hay excusas”, dijo tras el decepcionante empate contra el Zaragoza. Ha marcado ya ocho goles en 2026, su segunda mejor secuencua en un año natural.
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La sensación de oportunidad perdida el domingo en el Estadio de Gran Canaria, tantas veces ofrecida este curso por Las Palmas, se expandió como un reguero de pólvora ya desde la segunda parte del partido contra el Zaragoza. Resulta que el maño, un equipo desahuciado, acabó empatando y no ganó de milagro. Pese a que el descenso matemático le esperaba una vez que Orellana Cid pitara el final del partido, la tropa de David Navarro no se dejó nada, al menos en la segunda parte, en busca de una victoria que no consiguió de milagro.

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