SANTO DOMINGO- El conjunto de Moca no ha dejado de trabajar desde que terminó la Copa, por cuanto consiguió todo lo que pudo de material cualitativo para disputar al mayor estándar el título de la liga LDF que inicia el 8 de agosto, adicional a su compromiso de continuar en la Caribbean Cup.
Lo tienen muy claro la directiva, jugadores y cuerpo técnico de una franquicia cuyo presidente, Esteban Ferreiras, aseguró que Moca está sólo esperando el inicio competitivo para ir a por el magno trofeo del balompié rentado nacional.
“Moca espera esto, y todos estamos comprometidos al objetivo, como siempre lo hemos demostrado”, indicó el mayor jerarca, con un escuadrón capaz de “parar el coche” a los otros grandes y crecidos de la Liga.
Para comenzar, uno de los renglones que Moca cree tiene resuelto es uno recurrente en la Copa: la baja ofensiva. Apenas anotó diez veces en once cotejos. (0.91 por juego). Y en la semifinal no pudo hacerlo contra Cibao.
Es que esta vez los mocanos no se vienen con juegos de niños, si se hablare por el plantel que traen, compuesto no sólo por un buen núcleo nativo, fortalecido tras la Copa LDF, sino importados que afirma se harán sentir.
Regresa el temido goleador Gustavo Azcona, “en quien tenemos quince goles”; Richard Dabas, el poli-atacante Juan Ángeles, la promesa Ronaldo de Peña; el recién llegado Yohan Parra, Kelvin y Oliver Durán; además de un Pascual Ramírez listo para afrontar el enorme reto de los misiles bajo tres los palos. Tras titularidad de primer año en la Copa.
Junto a Azcona también vienen Valentín Sabella, un bombardero con mucha pólvora y de gran desempeño en Estados Unidos; los mediocampistas Eduard Puga y Júnior Jiménez, de quienes también se espera den grandes dolores de cabeza a la Liga. Y Jhonny Parima, procedente de Venezuela que representó la selección haitiana.
“Tenemos con qué competir de tú a tú contra los mejores, y conseguir el objetivo: darle el campeonato a Moca”.
El banquillo ha sido otro punto que destacó Ferreiras, teniendo por segundo año a Jorge Alfonso, un doble titulado en Cibao, acompañado en un cuerpo técnico puramente argentino.