El entrenador italiano, mermado por las lesiones, finiquita su once de gala y aprueba el plan B: Martinelli, Endrick, Neymar...

Sin hacer ruido, con una plaga de lesiones y esta Brasil de Carlo Ancelotti ilusiona. Dejó de lado el jogo bonito para tirar de pragmatismo. Qué importa jugar bien si al final lo que se busca es ganar y la Canarinha necesita de eso último. Son muchos años sin tocar el cielo. Demasiados. 24, desde Corea/Japón 2002 para ser exactos. Costó, no tanto, pero Carletto ya tiene su base para el Mundial.