La ausencia de fútbol agita el debate sobre su presencia en el once. El 57% de sus partidos en el Manchester City fueron al timón. El escollo: supondría sentar a Valverde o Tchouameni.
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Cada día que pasa, se agita más el debate. Crece la corriente que ve en Bernardo Silva el remedio a la falta de juego. De control en el centro del campo, manejo de los tempos, organización. No se le fichó como un creador, pero puede ser lo más parecido en estos momentos. Y el derbi refuerza esta opinión. Porque fue un frasco, más que una garrafa; 15′ en los que el Real Madrid protagonizó su tramo más salvable. Encontró el gol −asistencia suya, a balón parado− y metió el miedo en el cuerpo del Atlético para los minutos finales. Fue un sorbo de agua en el desierto. Y fue con Bernardo Silva a los mandos. De quien se lleva hablando tiempo. A quien se mira para lo que asoma.

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Bernardo Silva, en un entrenamiento.