El camino de Messi con Argentina, no siempre idílico y con curvas sinuosas, llega a su fin entre signos de máxima emoción y un amplio reconocimiento. Un país donde el fútbol se sitúa en un estrato superior asiste a su adiós bajo la sensación de vacío que deja y la reflexión sobre una figura que ha trascendido a la categoría de mito. “Lo que tenemos mucho los argentinos es como una especie de nostalgia por un pasado que nos parece glorioso y que en algún momento se torció. En ese sentido, el fútbol nos ofrece una suerte de redención. Primero Maradona y después Messi nos aportan esa certeza de que efectivamente estábamos destinados a la grandeza. Ese creo que es el gran significado de Leo respecto a la sociedad argentina”, sostiene el afamado escritor Eduardo Sacheri, cuya producción literaria está cargada de referencias futbolísticas (Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol, La vida que pensamos, Papeles en el viento...).
La roja del debut, el día que emergió el “líder total”…

El álbum de recuerdos de Messi con Argentina tiene pasajes inolvidables. “Yo me quedo, seguramente, con su debut, el 17 de agosto de 2005, a sus 18 años. Entró a mediados del segundo tiempo y 45 segundos después el árbitro ya lo había echado. Hay que ser un tipo más o menos especial para sobreponerse a eso, ¿no?”, responde Martín Caparrós. Levinsky elige otros dos partidos. “Hay un momento que a mí me parece muy importante, que fue el partido en Barranquilla frente a Colombia en las eliminatorias para Brasil 2014. Messi y Agüero remontan y, además, se le vio vomitando. Mostró esa fuerza interior. Otro partido que yo destacaría como fundacional, en otro sentido, es el de Brasil en Belo Horizonte, en la Copa América 2019, en el que perjudican a Argentina. Messi la descosió y al acabar fue cuando dijo lo de ‘la Conmebol es una mafia’. Ahí emerge la parte del líder total”.
“Lo que le faltaba a Messi no era un Mundial, era un triunfo contra Inglaterra”, razona entre risas Alabarces. “El último gol de Argentina contra Inglaterra, cuando da un centro con su pierna menos hábil y lo pone por encima de cuatro defensores para llegar a la cabeza de Lautaro, me parece increíble”. Aunque derrotó a Inglaterra, Messi no pudo tocar la gloria en este último Mundial al toparse con España. Sí lo logró en Qatar 2022. Sacheri se queda con ese momento: “Fue la cima de esta cadena montañosa de grandes éxitos que lo acompañó en sus últimos años en la selección”.
“Diego representaba cómo somos los argentinos; Leo, lo que deseamos ser”

La carrera de Messi en Argentina siempre se escrutó bajo la eterna comparación con Maradona. Dos genios con más diferencias que semejanzas y un relato que se fue construyendo de una manera muy particular. “Al principio muchos veían a Messi como un intruso que quería sacarle su lugar al Más Grande. Para colmo era un chico tímido, que nunca había jugado en Argentina y ni siquiera sabía cantar el himno. Pero tuvo la suerte de que no le fuera bien en los mundiales y entonces mucha gente empezó a apiadarse de él. Ya no era un triunfador distante; era un perdedor como nosotros, uno de nosotros. Su fracaso era culpa de la Argentina: pobre muchacho, con el Barça gana todo y viene acá y no hay manera. Por eso su Mundial de Qatar fue tan festejado: era, en el mejor estilo argento, un perdedor que al fin ganaba”, esgrime Martín Caparrós. Para Alabarces, Messi nunca compitió con Maradona en el imaginario colectivo. “No puede ser Maradona. Creo que tampoco lo quiere ser. Las significaciones de Maradona excedían al fútbol”.
“La relación entre Messi y Maradona es muy rica. Cuando irrumpe Messi, Maradona era joven en la vida aún. Fue un golpe para él”, argumenta Levinsky. “Maradona tuvo un respaldo de años en el fútbol argentino antes de salir. Yo pienso que el hecho de haber nacido en Argentinos Juniors le dio un aura especial por el hecho de aparecer en un equipo pequeño. Además, uno (Maradona) era muy para afuera; el otro (Messi) muy para adentro. Esa forma de ser de Maradona yo creo que representa al argentino medio. Aun así, Messi logró conquistar a la sociedad de otra manera”, abunda en su tesis.
El contraste entre Maradona y Messi es evidente para Tachella: “Maradona, en su vida pública, sembró escándalos, controversias y dejó cientos de frases que hoy son parte del acervo cultural. De Messi, en cambio, con un perfil más reservado, no se conocen opiniones públicas por fuera del fútbol. ¿Será eso también parte de lo que hoy cuesta despedir? No solo al jugador, sino a una figura pública sobre la que casi no hubo grieta posible”.
Sacheri mira a la esencia argentina para confrontar a ambos genios: “Hay una gran diferencia entre ambos, más allá que hay un enorme amor por ambos. Creo que Diego representa más cómo nos sentimos los argentinos y Leo representa más lo que deseamos ser los argentinos. De hecho, la historia de Diego está más jalonada de paraísos e infiernos. La de Leo es una historia más armoniosa. En ese sentido, creo que la identificación con ambos es diferente, pero confluyen”.