La selección Sub-15 de República Dominicana cerró su participación en el Grupo M con una goleada de 5-0 sobre Samoa, este lunes 26 de octubre a las 10:30 de la mañana en Bakú, en la Copa Mundial y Festival FIFA Sub-15. El resultado, ya registrado como partido jugado, le puso un cierre contundente a una fase de grupos intensa, variada y muy exigente para un grupo en plena etapa de formación.
El 5-0 no debe leerse solamente como un marcador amplio. En un torneo de formato corto, donde los partidos se suceden con poco margen para corregir, una victoria de este calibre también habla de capacidad de respuesta, de orden para sostener la ventaja y de eficacia para transformar las llegadas en goles. La portería a cero, además, redondea una actuación que combinó el impulso ofensivo con la concentración necesaria para no conceder espacios.
Con este triunfo, República Dominicana terminó la fase de grupos con siete puntos, producto de dos victorias, un empate y dos derrotas. Ese balance resume bien el recorrido: no fue un camino lineal ni sencillo, pero sí uno en el que el equipo sumó en tres de sus cinco presentaciones y dejó una imagen competitiva frente a rivales de perfiles muy distintos.
El recorrido dominicano había comenzado con una derrota ajustada de 2-3 ante Tailandia el 24 de octubre, un estreno que dejó lecciones inmediatas sobre la intensidad del torneo. Al día siguiente, el grupo respondió con una victoria de 3-1 sobre Esuatini y un empate de 1-1 frente a Colombia, dos resultados que mostraron carácter y capacidad para competir en escenarios diferentes dentro del mismo certamen.
En el balance general también figura la derrota de 0-5 ante Eslovaquia, un resultado ya publicado por separado y que forma parte del aprendizaje de esta experiencia. Lejos de definir por sí solo la participación, ese tropiezo contrasta con la goleada ante Samoa y con los otros resultados positivos, y subraya el valor de la regularidad en un torneo donde cada partido presenta un examen distinto.
El valor principal de esta participación está en la diversidad de los rivales enfrentados. República Dominicana midió fuerzas con selecciones de Asia, África, Sudamérica, Europa y Oceanía, una variedad que difícilmente se encuentra en un solo torneo local y que amplía el repertorio de situaciones de juego, ritmos y estilos para los futbolistas más jóvenes del país.
Al cerrar el Grupo M, la Sub-15 se lleva de Bakú algo más que un resultado final: una referencia clara de su nivel actual, una goleada que refuerza la confianza y una experiencia internacional que debe servir como base para el trabajo de las categorías menores. El fútbol dominicano sigue sumando minutos, aprendizajes y resultados en escenarios mundiales, y este 5-0 ante Samoa queda como el cierre más luminoso de esa primera etapa.